Pintor francés, figura clave del movimiento impresionista.
Mujeres en el jardín (1866,
Museo de Orsay, París), obra rechazada en el Salón de 1867, en la que tres
mujeres se divierten en el campo bajo un sol tan intenso que sus vestidos
alcanzan el blanco en estado de gran pureza, con escasas modulaciones
intermedias y marcadas escisiones entre las zonas de luz y sombra. La
instantaneidad de la escena se pone de manifiesto tanto por la precisión
luminosa del momento como por el dinamismo de las figuras, correteando y
girando caprichosamente alrededor de un árbol. Con esta ambiciosa obra, Monet
se aleja del tratamiento tradicional que hasta entonces se dio al retrato -el
retrato de su primera mujer, Camile, había sido ensalzado por Zola en el Salón
de 1866- y se inclina por la integración de las figuras en la
naturaleza.
Monet tenia la capacidad para captar objetiva e inmediatamente la realidad. Sin embargo, su proceso creativo iba más allá de la observación directa de la naturaleza, y empleaba la memoria visual como recurso imprescindible para el acabado de sus composiciones. Las imágenes que se forman en la memoria son percepciones, igual que las determinadas por la visualización de las cosas, y entre ambas puede surgir, como ocurrió en la pintura de Monet, una nueva concepción de la imagen pictórica de la realidad.
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| Mujeres en el jardín (1866), de Claude Monet. |


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